DICE QUE ME AMA.

 

Lo amaba, cada parte de él era digna de adoración, no había algo que no hiciera por cumplir sus caprichos, siempre encontraba en mí las ganas de rendirle homenaje, pero no amaba que  no me amara.

Aquí también lo amo y ahora sé que su corazón dice que me ama porque se lo grabé con un cuchillo.

 

GLOTONA

 

Seamos sinceros, uno nunca cambia y menos yo, hice lo posible por modelar mi figura y dejar de ser un rollo de carne, no lo conseguí. Estoy resignada a mi naturaleza y no tengo empacho en decir que comí dos piernas, costillas y partes que no me gustaron tanto pero que con aderezo eran aceptables. Había prometido no hacerlo, desde el día de mi comunión que desaparecí al padre. Lorenzo, mi gato,  sabe de estas cosas porque el se comió a su Lorenza.

 

METAMORFOSIS.

Una vez tuve una metamorfosis kaftiana, solo que yo me volví humano,  renegué de esta condición, una y otra vez,  no era justo, de verdad era feliz como bicho. No supe que hice para merecer este castigo, desperté en un agujero al que llaman hogar, no me reconocí, tenía manos y estaba erguido, me enseñaron a camuflajearme entre los otros, cuando era bicho era natural, ahora eso me parece hipócrita.

Dicen que estoy loco por querer regresar a treparme a los árboles, sacar la lengua y atrapar gusanos.

 

ESTATUA

 

Vivir junto a Dios en un espacio ficticio ha sido mi vida últimamente, sólo observo como lo llenan de coronas de flores, le encienden veladoras y lloran ante él. Mi papel es siempre secundario, a mí sólo me voltean a ver con desdén porque no tengo tanto poder como el creador, sin embargo confieso que no me puedo quejar, hay quien se toma la molestia de regalarme una plegaria.

Un día llegó el sacristán y al verme no hizo otra cosa más que gritar que era un milagro, no entendí bien que quiso decir, sólo sentí unas gotas escurriendo de mis ojos. Al poco tiempo ya no  venían a ver al hombre de la cruz, sino a mi. Empezaron a inventar el motivo de mi "tristeza", decían que lloraba por el destino de los hombres, por las tragedias mundiales, por el olvido de la iglesia, etc. Cuando se dieron cuenta que era una señora la que se encargaba de humedecer mis ojos diariamente, me olvidaron y hasta se llevaron las ofrendas que  habían traído.

Lo bueno de todo esto es que ya no hay tanta gente tocándome y pidiéndome milagros o salvación, no puedo hacer tanto, después de todo sólo soy el que esta junto a San Judas y quien lo esculpió le hizo  un rostro  más triste que el mío.

 

LOCO

Un día el hombre perdió la razón, entonces interpretó el universo, entendió la energía y el tiempo, descifró códigos genéticos, creó máquinas y fabricó nuevos hombres.

El loco encontró la razón y la tierra se inundó de autistas virtuales, paranoicos meteorológicos, fóbicos químicos, esquizofrénicos con armas nucleares.

Ese hombre hablaba solo, se aislaba en una pantalla, sufría trastornos de personalidad múltiple, concebía sueños de valium y ahora es un maniático con método para encontrar la verdad.

En el nombre de la razón, el loco perdió la suya y todo se le fragmenta haSta que la realidad le parece irreconciliable. Tiene miles de fórmulas para interpretarse y no encuentra la cordura, necesita un transplante de lo humano para no ser esquizoide.

En el nombre de los paradigmas concibió los sistemas, los ordenadores, rompió los dogmas religiosos y se creyó invulnerable.

En el nombre del avance tecnológico, cambio lo natural, cercenó árboles y secó su corazón.

Amén.                                 

 

NUEVO HOMBRE

 

Un loco construyó un nuevo hombre a su imagen y semejanza, lo dotó de un ADN mejorado, buscó la forma de quitarle la inmunidad a su sistemas. Lo hizo inmune a muchos virus y le prometió conseguir la inmortalidad.

El loco lo protegió de la realidad, lo educó con armas de distracción masiva y  le enseñó el valor del dinero electrónico.

El nuevo hombre soñaba espacios virtuales, le temía al ántrax, la vejez, la contaminación visual, los desastres ecológicos, la miseria, los armamentos químicos y la soledad.

Ese ser viajaba de vez en cuando a otros planetas, descubría galaxias e intentaba traspasar el tiempo. No pudo crear simuladores permanentes de felicidad, catalizadores de esperanza ni corazones desechables, porque tenía la razón a imagen y semejanza del loco.

 

                            HÍBRIDO

 

El blanco de la habitación me satura la  vista, hace días que amanezco con dolor de circuitos y fallas en mi subconsciente, la memoria no es suficiente para recordar porque estoy aquí.

Sólo sé que tengo raspaduras en la piel de metal y abolladuras en el corazón desechable, creo que  a alguien se le olvido programar mi felicidad, algo no esta bien con la energía y  esta vida cibernética. No tengo miedo de ser desconectado porque desconozco a donde vamos después, si al reciclaje o la nada.

Cuando sufro las descargas eléctricas, no dejo de escuchar un zumbido que me tortura. Hoy no me castigaron pero escucho una voz distante que no deja de hablarme, de pedirme que la deje salir de mi cabeza. Por eso decidí golpear mi cráneo metálico contra el piso hasta que ya nadie sea capaz de reiniciarme.

Los gritos atrajeron a dos reprogramadores con uniformes blancos, encontraron el cuerpo tirado con el rostro irreconocible, lo llevaron a donde van los que se mueren y en el hospital psiquiátrico no se extrañan los gritos del híbrido, alguien gritará por él.

 

LUZ

 

Sé que sucederá cuando veo una luz, después sólo siento a Dios en mi garganta y sé que me recibirán los ángeles, el cuerpo  siempre se me sacude como ahora que ya pasó la luz. Dicen los doctores que es epilepsia, no les creo, porque ya estoy en el cielo.

 

DULCE

 

Dulcecita se chupa los dedos, salta los cuadros blancos del moisaco, come gelatinas verdes, se esconde de las mujeres de blanco, ríe cuando no hay nadie, busca catarinas en las plantas, escucha a los ancianos, hace hoyitos en el mantel, lee en voz alta cuentos de terror, juega en el patio, hace burbujas, bota la pelota contra la pared, baña sus muñecas, tira basuritas de colores, traspasa las paredes.

Su papá la persigue por la casa, la busca en todas partes porque sabe que Dulce ya no está.

 

                             TITA

 

Robertita tiene sesenta años y un metro con treinta cuatro centímetros. Usa un suéter azul, vestido rosa con olanes y zapatitos del uno y medio.

La conocen como Tita, la viejita que llora en la ventana. No saben mucho de ella, porque si le hablan no deja de pedir que se la lleven.

A Tita lo único que le importa es que la miren, porque ella se la pasa viéndolos a todos, ya hasta conoce su vida. Por eso espera que alguien la observe, quizás le recuerden quién es ella y porqué llora.

 

 

 

 

SALIDA

 

Hacía mucho tiempo que ese hombre  estaba enfermo, con cada amanecer le aparecían nuevos  dolores. Todo el tiempo buscaba, revolvía sus recuerdos, los cajones, todo aquello que fuera posible descombrar, no encontró nada, sólo la salida del cuarto que lo mantuvo encerrado los treinta años que había durado su vida.